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Como saber que tipo de piel tienes sin volverte loca

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¡Mi primer post! Abrimos Saia con un básico de belleza: entender qué tipo de piel tienes. Antes de empezar a hablar de rutinas, sérums o skincare en general, es clave saber qué necesita realmente tu piel.

Seguro que en algún momento has usado un producto que terminó provocándote acné, irritación o sequedad. ¿Por qué pasa esto? Puede haber muchas razones, pero la más común es que los ingredientes del producto no eran adecuados para tu tipo de piel.

En este post, te explico paso a paso cuáles son los tipos de piel más comunes y cómo identificar el tuyo.

¿Qué tipos de piel existen?

Aunque cada piel es única, generalmente se clasifican en cinco grandes grupos: piel grasa, seca, mixta, sensible y normal. Cada una necesita cuidados distintos. Descubrir tu tipo de piel es el primer paso para que tu rutina funcione de verdad.

Piel Grasa

  • Este tipo de pieles se caracterizan por:
  • Exceso de brillo en la piel (seborrea)
  • Poros abiertos y visibles
  • Brotes de acné recurrentes
Causas comunes:
  • Genética
  • Estrés
  • Cambios hormonales
  • Medicación o uso de productos comedogénicos (obstruyen los poros de la piel, lo que genera puntos negros, acné y otras imperfecciones)

Consejos que puedes seguir:

  • Limpia tu rostro mañana y noche.
  • Exfolia regularmente (sin excederte) para eliminar las células muertas de la piel y las impurezas
  • Una productos no-comedogénicos. Para ello, consulta la lista de ingredientes y busca aquellos que tengan un bajo grado de comedogeneidad (preferiblemente 0 o 1 en la escala del 0 al 5).
  •  Busca ingredientes como la Niacinamida, que regula la producción de grasa, y el Ácido Salicílico, que tiene beneficios antisépticos y antibacterianos
 

Piel Seca

Este tipo de pieles se caracterizan por:

  • Sensación de tirantez y textura áspera.
  • Aspecto apagado.
  • En casos extremos, descamación blanquecina.
Causas comunes:
  • Condiciones ambientales como el clima frío y seco.
  • Lavarse o exfoliarse con demasiada frecuencia.
  • El envejecimiento, ya que la piel con el paso del tiempo deja de producir aceites naturales.

Consejos que puedes seguir:

  • Añade a tu rutina limipadores suaves y sin fragancia para evitar irritaciones.
  • Utiliza cremas que te aporten una hidratación profunda, especialmente después de la limpieza y antes de exponerte al sol.
  • Busca ingredientes humectantes, que atraen y retienen la humedad en la piel, como el Ácido Hialurónico, la Vitamina E y las Ceramidas.

Piel Mixta

Este tipo de pieles se caracterizan por:

  • Combinar zonas grasas (la zona T: frente, nariz y mentón) y zonas secas o normales (mejillas) en el rostro. 
  • Apariencia desigual con zonas brillantes y apagadas, debido a un desequilibrio en la producción de aceites naturales de la piel.
  • Pueden manifestarse en la adolescencia, pero lo más común es que sea de los 20 en adelante.
Causas comunes:
  • Factores genéticos y hormonales.
  • Factores ambientales como la exposición a la contaminación o los cambios bruscos de temperatura.
  • Uso de productos inadecuados, demasiado agresivos para las zonas secas y que estimulan la producción de sebo en las zonas grasas. 

Consejos que puedes seguir:

  • Utiliza productos distintos para la zona grasa y la zona seca.
  • Añade a tu rutina limipadores suaves y equilibrantes específicos para pieles mixtas.
  • Exfolia suavemente una o dos veces a la semana para eliminar impurezas y células muertas.
  • Uiliza cremas hidratantes oil-free o en formato gel para evitar obstruir los poros. 
  • Busca ingredientes humectantes pero también que controlen la producción de sebo. Además de los mencionados previamente, puedes incorporar antioxidantes a tu rutina, como la Vitamina C, que protegen la piel de los radicales libres y aportan luminosidad.

Piel Sensible

Este tipo de pieles se caracterizan por:

  • Reaccionar a estímulos tanto internos como externos, que normalmente no afectan a otros tipos de piel.
  • Se manifiesta a través de síntomas como rojez, picazón, ardor, tiranted y sequedad.
Causas comunes:
  • Deterioro de la barrera cutánea, lo que incrementa su vulnerabilidad frente a la entrada de agentes irritantes y facilita la pérdida de hidratación.
  • Factores genéticos que suponen una predisposición a tener piel sensible.
  • Estrés y ansiedad, que afectan al sistema inmunitario.
  • Condiciones de la piel como la rosácea o las dermatitis provocan que la piel sea más sensible.
  • Cambios hormonales y factores ambientales.

Consejos que puedes seguir:

  • Opta por limipadores con pH neutro o específicos para pieles sensibles.
  • Evita productos con componentes irritantes como los alcoholes o las fragancias fuertes.
  • Utiliza cremas hidratantes formuladas con ingredientes calmantes como Agua Termal o Ceramidas.
  • Incorpora el uso de productos hipoalergénicos en tu rutina diaria para minimizar el riesgo de irritaciones.

Piel Normal

Este tipo de pieles se caracterizan por:

  • Poros poco visibles, sin excesos de grasa ni de sequedad.
  • Aspecto saludable general, con buena hidratación y tono uniforme.
  • Conserva su elasticidad y no suele presentar imperfecciones cutáneas como acné y puntos negros.
Causas comunes:
  • Como todos los tipos de pieles, la genética juega un papel importante a la hora de determinar que tipo de piel tienes.
  • Equilibrio entre la producción de sebo y la hidratación.

Consejos que puedes seguir para prevenir problemas a largo plazo:

  • Utiliza limpiadores suaves que remuevan la suciedad sin eliminar  los aceites naturales de la piel.
  • Opta por cremas hidratantes que mantengan la flexibilidad de la piel pero que eviten las sequedades.
  • Evita productos agresivos para que no desequilibren la barrera natural de la piel.

Resumen

Aunque conocer tu tipo de piel es fundamental, no debemos olvidar que muchos otros factores también influyen en su estado. El estrés, la alimentación, el consumo de alcohol, el tabaco y la falta de sueño pueden alterar profundamente su equilibrio. Además, hay dos hábitos clave que no pueden faltar en ninguna rutina de cuidado: el uso diario de protector solar, incluso en días nublados, y una buena hidratación tanto externa como interna.

Cuidar tu piel no es solo una cuestión estética, sino una forma de cuidar tu salud a largo plazo.

A continuación, os dejo un breve resumen visual, por si queréis saltaros esta chapa! Osq <3