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Recomendaciones del mes de Septiembre

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Welcome spooky season! Llega por fin mi época favorita del año: las velas huelen a gingerbread, el armario empieza a llenarse de capas y vuelven los tonos que de verdad importan —verde oscuro, marrón, burdeos— y el punto, el protagonista de la cozy season junto con las bebidas calientes y las comedias románticas. Empieza el reinado del layering, de salir con chaqueta “por si acaso” y volver cargándola como si no hubiera un cambio climático en progreso.

Pero antes de entregarnos a octubre con todo su marketing otoñal, toca hacer repaso de septiembre. Un mes de transición, de productos que merecen quedarse en la rutina y descubrimientos que justifican (más o menos) el haber entrado en modo consumo. Aquí va el resumen de todo lo que me ha salvado la cara, el pelo y un poco la moral en estas semanas.

1. Cuidado del cabello.

Como en el terreno del skincare no ha habido avances desde el mes pasado, he decidido abrir una nueva sección: el cuidado capilar. Porque si el pelo se va a caer, al menos que lo haga bonito.

La estrella de este nuevo capítulo capilar han sido las píldoras anticaída Lambdapil de Isdin, un complemento alimenticio que promete frenar la tragedia estacional de septiembre. Se estima que de forma natural cada día perdemos entre 50 y 100 cabellos. Este mes, debido al cambio estacional y a la acción de la radiación solar intensa, podemos observar que en la ducha o sobre la almohada que los cabellos se depositan en mayor cantidad, por lo que la caída capilar es más alta de lo habitual en esta época. Para combatir esta caída, recurrí a este complemento alimenticio y la verdad es que noto una diferencia muy fuerte en comparación con el año pasado.

También he hecho algo revolucionario: dejar de freírme el pelo. Sí, amigas, he reducido el uso de secadores y planchas. A cambio, me he lanzado al abismo de los tutoriales de TikTok y he descubierto las ondas sin calor con calcetines. Sí, calcetines. Por la noche, enrollo mi pelo en 3 calcetines (limpios, lógicamente) y me despierto con ondas suaves, cero frizz, y la falsa sensación de que tengo un pelo manejable. Lifechanging, literalmente.

Para cerrar este arco capilar, he rescatado una joya de tocador: el Huile Originale Elixir Ultime de Kérastase. Este aceite sirve para todo. Prelavado, protector térmico, toque final, etc. Aporta brillo, suavidad y ese olor a peluquería cara que engaña al mundo haciéndole creer que sabes lo que haces con tu pelo. 

2. Maquillaje.

Mi primer descubrimiento ha sido el blush stick de Haus Labs, un bálsamo de labios y mejillas de larga duración en formato de barra. La cobertura es construible y tiene un acabado luminoso que me encanta. Además, su gama de colores es muy versátil y se pueden utilizar como blonzers, es decir, que no necesitarías usar un bronceador previamente. Como recomendación, lo mejor es aplicarlo directamente en el pómulo y trabajarlo con la brocha, y repetir el proceso en caso de que quieras más color o cobertura.

A eso le sumamos los polvos Airbrush Flawless Finish de Charlotte Tilbury. Para las que tenemos pieles mixtas o grasas, este tipo de producto nos cambia la vida, ya que su acabado extrafino difumina imperfecciones y reduce visiblemente los brillos de la piel. Generalmente, yo lo utilizo como último paso de la rutina en polvo, y lo aplico con una brocha plana sobre el corrector de ojeras para fijarlo y en la zona T para minimizar el brillo.

El broche de oro en este combo lo pone el lápiz multiusos de Makeup For Ever en el tono Anywhere Caffeine. Aunque técnicamente es un producto multiusos —labios, ojos, rostro, vida— mi aplicación favorita es como perfilador de labios. Este tono es el nude perfecto para todo el mundo, además tiene una punta de gran precisión que permite delinear de forma sencilla y natural.

3. Lifestyle: Lecturas del mes.

Este mes he vuelto a leer con intención, dejando de lado el scrolling de madrugada para sumergirme en dos libros que, por razones muy distintas, me han tenido enganchada.

El primero es “Un jardín sin flores”, escrito por mi querido amigo Antonio Rabuñal —Toñón, para los amigos. La historia, íntima y honesta, sigue a un adolescente en plena crisis identitaria mientras deja atrás el colegio y se adentra en la jungla emocional que es la universidad. Reflexiona sobre la orientación sexual, el miedo al cambio y las inseguridades típicas de quien se siente entre dos mundos. Ideal para quienes buscan una lectura ligera pero con trasfondo, de esas que puedes dosificar en trayectos de metro o cafés solitarios.

El segundo libro ha sido “El caso de Alaska Sanders”, de Joël Dicker, que básicamente ha sido mi forma de entrar de lleno en la fall season. Un thriller ambientado en una pequeña localidad de New Hampshire donde, como buena novela del género, nadie es quien parece y todos tienen secretos. Me encanta cómo Dicker conecta este libro con su anterior bombazo, “La verdad sobre el caso Harry Quebert”, y también con “El libro de los Baltimore”. Si quieres leer algo que te atrape, que tenga asesinatos pero también personajes complejos, este es el combo ideal para la spooky season

4. Moda.

Por último, pero no menos importante, hablemos de moda. O mejor dicho, de mis compras emocionales justificadas por la etiqueta de “consumo consciente”. Porque sí, puede que esté intentando huir del fast fashion, pero eso no me impide seguir queriendo cosas bonitas. Solo que ahora, si me arruino, al menos lo hago con conciencia ecológica.

Después de años suspirando por los tabis de Maison Margiela —y calculando mentalmente cuántos órganos tendría que vender para comprarlos— descubrí que Ulanka tenía su propia versión, bastante lograda y, sobre todo, rentable. Son cómodas, originales y asequibles.

Mi otra gran inversión del mes ha sido el vestido Daikiri Brown Flowers de Laganini. Esta marca española lleva tiempo en mi radar, pero entre que los precios no son para compras impulsivas y que sigo intentando hackear el algoritmo de la estabilidad financiera, había pospuesto el momento. Hasta ahora. Con mi último sueldo decidí que era hora de dejar de darle el 10% mensual de mis ingresos al grupo Inditex y apoyar la moda local, sostenible y con personalidad. El vestido es todo lo que esperaba y más: cómodo, versátil, favorecedor…

Y con esto, damos por cerrado septiembre. Un mes caótico, productivo a ratos y lleno de pequeñas obsesiones que me han hecho más llevadera la vuelta a la realidad. Ahora sí, hola octubre: que vengan las capas, las velas con olor a postre y las excusas para quedarnos en casa “porque hace fresquito”. Nos vemos el mes que viene con nuevas recomendaciones y las mismas ganas de consumir con criterio… o al menos con estilo. Osq <3